Maika Romero, interiorista: «Olvídate de poner el típico mueble blanco genérico, le quita elegancia y estilo a la casa. Y el problema no es el color»

El blanco ha sido durante años el recurso fácil en la decoración del hogar. Muchas personas recurren al clásico mueble blanco para no arriesgarse, pensando que aporta luminosidad y amplitud. Sin embargo, la interiorista Maika Romero alerta de que esta solución habitual puede restar personalidad y estilo a cualquier estancia.

Por qué el típico mueble blanco puede perjudicar la elegancia de tu hogar

El problema no está en el color blanco en sí, sino en cómo se usa. El mueble blanco convencional, ese que parece sacado de un catálogo genérico, suele carecer de carácter. Termina por diluir la esencia de la casa, haciendo que el ambiente resulte plano y sin gracia. Un espacio con muebles demasiado impersonales pierde calidez y no refleja el gusto de quienes viven en él.

Además, en muchas ocasiones, el blanco mal elegido o aplicado crea un contraste poco atractivo, especialmente si está acompañado de una iluminación fría o unos textiles que no terminan de encajar.

Alternativas para darle estilo sin renunciar al blanco

Si te gusta el blanco o quieres un ambiente luminoso, hay formas de usarlo sin caer en lo predecible. La clave está en la calidad del mueble, los materiales y los detalles. Por ejemplo, apostar por un blanco roto, con texturas o acabados naturales, aporta personalidad. Otro truco es combinarlo con piezas de madera cálida o metales, que añaden elegancia y calidez.

Tampoco es cuestión de llenar la casa de blanco, sino de equilibrar la paleta con colores que alegren y den vida, como un verde oliva suave o un terracota apagado. Así, el espacio gana en sofisticación y también en coherencia.

Errores comunes que restan estilo y amplitud en la decoración

Maika Romero también señala otros detalles que fácilmente pasan desapercibidos y que pueden estropear la sensación de elegancia y amplitud:

  1. Muebles demasiado básicos o uniformes: recurrir a conjuntos que todos tienen resta personalidad.
  2. Colocar cortinas sin medir ni adecuar el espacio: mal ajustadas o demasiado cargadas, quitan luz y crean sensación de agobio.
  3. Iluminación fría o insuficiente: las luces con tonalidad azulada intensifican el efecto desapacible y reducen la sensación de comodidad.
  4. Acumular objetos y accesorios sin orden: saturar los rincones resta limpieza visual y disminuye la percepción de espacio.

Estos errores se cometen con frecuencia, incluso en viviendas cuidadas, y es sencillo corregirlos cambiando algunos hábitos o incorporando piezas que aporten textura y variedad.

Consejos prácticos para evitar estos fallos y mejorar tu casa

  • Escoge muebles con diseño definido y materiales duraderos: aunque prefieras tonos claros, elige acabados con carácter.
  • Mide bien tus cortinas: mejor que cuelguen unos centímetros por encima de la ventana y hasta el suelo para dar sensación de mayor altura.
  • Elige luces cálidas: una bombilla LED de temperatura entre 2700 y 3000 K es lo ideal.
  • Mantén el orden y limita objetos decorativos: elige pocos detalles bien pensados y combínalos con textiles que aporten textura.

Cómo lograr elegancia sin grandes cambios ni obras

No hace falta reformar ni gastar una fortuna para que tu espacio gane estilo. Con pequeños gestos diarios y algunas selecciones inteligentes podrás transformar la atmósfera de tu hogar y vivir con más confort, menos gasto y sin perder la personalidad.

Por ejemplo, modificar la iluminación, añadir un par de textiles coloridos que combinen bien y sustituir un mueble genérico por otro con un diseño más consolidado hacen un gran cambio. Además, esos retoques evitan que se convierta en un espacio frío o impersonal.

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